Desde la década de 1950, la traducción automática ha evolucionado de un modelo basado en las reglas a uno estadístico, y más recientemente, a la traducción automática neuronal. En los últimos 5 años, con la terminología, los modelos multilingües y la traducción automática de vanguardia actuales para idiomas con menos material de referencia, los resultados de la traducción automática neuronal han sido cada vez más fluidos y precisos, hasta ofrecer una calidad lingüística sin precedentes. Este rápido desarrollo y la cantidad de dinero invertido por las empresas la han llevado a convertirse en una parte esencial de las estrategias de traducción modernas.
 
A los clientes les encanta la traducción automática porque les permite traducir más contenido en menos tiempo y con un presupuesto más reducido. Pero, por otro lado, ¿qué pasa con los traductores? ¿Cómo ha cambiado la traducción automática su forma de trabajar en este entorno cada vez más digital y cambiante, cuando algunos de ellos empezaron a trabajar con solo un diccionario y papel impreso? ¿La traducción automática hace que se sientan inseguros respecto al futuro? ¿O están entusiasmados con la idea de trabajar con nuevas herramientas de inteligencia artificial? Hemos encuestado a 1600 de nuestros traductores para conocer su opinión sobre el tema. Aquí tienes algunas de sus respuestas, que nos dejan entrever tres maneras distintas de pensar.
 
1. Muchos traductores piensan que los seres humanos nunca serán reemplazados por la traducción automática
 
«La traducción automática entre idiomas gramaticalmente similares funciona bien, pero entre idiomas de diferentes familias puede carecer de calidad. Ahí es donde el elemento humano de la traducción sigue siendo necesario. La traducción automática solo sigue un conjunto específico de reglas codificadas en el programa, pero no puede interpretar el aspecto social y emocional de la comunicación ni seguir la lógica humana, quizás defectuosa, que se encuentra detrás de la estructura de una frase».
Lucy Astles, traductora de coreano a inglés.
  
2. Otros traductores están interesados en la traducción automática y disfrutan trabajando con ella, pero saben que tiene sus limitaciones. 
 
«La tecnología cambia la vida y mejora la eficiencia de la producción. Es una tendencia irreversible. La traducción automática ha tenido un impacto en mi carrera profesional, pero creo que también ha mejorado la eficiencia e incluso la precisión de mi trabajo. En la actualidad, no puede sustituir a mi cerebro. Lo considero como mi asistente personal, me ayuda a ahorrar tiempo y me permite centrarme más en comprender el contenido».
Shuo Shuo Du, traductora de chino a japonés.
 
«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos. Las oportunidades y los desafíos coexisten. Hay que estar en armonía con la traducción automática y la IA, captarlas, utilizarlas y dejar que te ayuden a ser un mejor traductor».
Tracy Shang, traductora de chino a inglés.
 
3. Por último, algunos traductores están muy entusiasmados con las herramientas de IA y la traducción automática, y se ven trabajando con ellas cada vez más en el futuro, porque les permite ofrecer traducciones de mejor calidad y no tener que realizar tareas repetitivas. Ahora pueden dedicar todo su tiempo y habilidades a tareas puramente lingüísticas, la parte de su trabajo que más les gusta.
 
«Las nuevas tecnologías y la IA (directamente relacionadas con nuestro sector de procesamiento de idiomas) deben considerarse como herramientas en lugar de amenazas. Dicho esto, estas evoluciones, como muchas otras en el pasado, están cambiando definitivamente el papel del traductor y sus tareas diarias. Sin embargo, diría que es para mejor, ya que permite a los traductores utilizar su cerebro a pleno rendimiento, dejando los trabajos sin procesar en manos de las máquinas. Sí, muchos carteros a caballo perdieron sus trabajos cuando apareció la locomotora de vapor, pero debemos recordar que los ferrocarriles crearon muchos nuevos puestos de trabajo y también fueron fundamentales en la revolución industrial. Creo que lo mismo ocurre con nuestro sector y que es de esperar que se produzcan cambios importantes, ¡esperemos que para mejor!».
Etienne Morrissette, traductor de inglés a francés canadiense.
 
«La traducción automática y la IA han cambiado significativamente el sector de la traducción, y esto podría suponer un gran reto. Creo que pueden ayudar a liberarnos de la repetición mecánica y obligarnos a centrarnos más en el contenido y las cosas que las máquinas no pueden manejar».
Xiaochen Zhu, traductora de inglés a chino.
 
«La traducción automática es una herramienta muy útil y realmente importante que, combinada con la creatividad de la mente de un traductor, ¡puede producir resultados SORPRENDENTES!».
Panagiota Paraskevopoulou, traductora de inglés, alemán y francés a griego.
 
Hoy en día, la industria tiende a centrarse cada vez más en la cantidad y no en la calidad. La solución ideal sería que los clientes pudieran elegir y pagar un nivel específico de edición y calidad (en función del uso del contenido y del público objetivo). Sin embargo, a pesar de los grandes avances tecnológicos, los seres humanos deben seguir participando en el ajuste de los resultados de la traducción automática, especialmente para contenidos de gran valor. Esto nunca cambiará.
 
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